Una vez convento, luego tintorería, ahora museo

06 de Septiembre 2015

Los terremotos ya habían dañado las construcciones coloniales en varias ocasiones. Esto provocó cambios en los estilos y técnicas para las nuevas edificaciones, como la inclusión del hierro en las estructuras.

Una vez convento, luego tintorería, ahora museo

El Convento de Capuchinas fue construido de 1731 a 1736 bajo la dirección de Diego de Porres.

En 1773 un terremoto dejó en ruinas a La Antigua Guatemala y se ejecutó la migración de la ciudad a un nuevo sitio: el Valle de la Ermita. El abandono de la ciudad colonial fue paulatino, y el Convento de Capuchinas no fue la excepción.

Para 1814 el complejo pasó a propiedad particular y luego de ser un convento de noble labor, fue destinado al secado de café y tintorería. Esto naturalmente deterioró la construcción.

En 1972 el Comité para la Conservación de La Antigua Guatemala tomó posesión de las instalaciones y ubicó su sede en el Convento. Desde entonces se han realizado diversas labores de restauración.

Ahora el Convento, que luego fue tintorería se ha convertido en museo de arte colonial y de imaginería religiosa abierto al público, devolviéndole la dignidad que ostentaran sus muros y salones.

El Convento de Capuchinas es único en el mundo, no existe otro convento de forma circular y se le considera el primer edificio de "apartamentos" por la distribución de las celdas para las monjas así como el sistema de irrigación y drenajes.

Sin duda la belleza de este sitio habla por sí misma: una visita obligatoria cuando visites La Antigua Guatemala.

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